Menos ¿qué pensarán? y más ¿qué sentiré?

Indefectiblemente pensamos en nuestro futuro. Algunos nos paramos cada tanto a observar hacia dónde estamos yendo y otros nos obsesionamos de tal manera con el futuro que casi no logramos vivir en el presente por temer o ansiar un momento por venir.

Es saludable detenernos cada tanto a mirar hacia dónde nos estamos dirigiendo, pues esto le da un rumbo concreto y elegido a nuestra vida.

Hoy apenas me detengo en una diferenciación muy simple:

¿Qué pensarán de mí? vs ¿Qué sentiré?

Si la pregunta que rige nuestras elecciones es la primera, corremos el riesgo de resultar decepcionados por nuestra propia existencia.

Si tomamos las decisiones basándonos en la segunda, podrá (quizás) haber gente en desacuerdo pero nos habremos sido fieles y el riesgo de sentir arrepentimiento será muy menor.

¿Qué será más importante para tu vida? ¿Conformar a quienes te rodean, con sus múltiples perspectivas, o ser fiel a tu sentir?

¿Se te ocurre algún ejemplo de decisión que hayas tomado focalizando en ‘¿Qué pensarán de mí?’ y algún ejemplo de decisión que hayas tomado focalizando en ‘¿Qué sentiré?’ ? ¿Cómo fueron los desenlaces de una y otra?

Saludos,

Patricia

23 de mayo de 2017

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