Un diálogo con una Obsidiana Arcoíris

Breves consideraciones previas:

El primer requisito es que el mineral con el que vamos a dialogar, esté limpio energéticamente. En este caso, tratándose de una obsidiana que está engarzada con un poco de metal, la limpié con Reiki. También podría haberla limpiado con sal indirecta.

El segundo requisito es saber si la obsidiana quiere tener esta conversación conmigo. Para eso, la pongo en mi chakra del corazón y le pregunto para que me responda sí o no. La respuesta “sí” se vive como un chakra cómodo, amplio. La respuesta “no” como un chakra incómodo y apretado.

El paso siguiente es indagar cómo es mi compañera: tiene una energía que yo catalogaría como masculina, vibrante, brillante, también algo inquietante, y muy, muy activa.

Me abro a permitirle a su energía mezclarse con la mía.

Parece que ella reordenara las piezas en mi sistema energético y les encontrara una configuración completamente nueva. Y adivinando lo que pienso, me susurra:

Si quieres ver cosas nuevas, tienes que colocarte en un lugar nuevo“.

Y agrega: “Afloja tensiones. Si estás tensa, estás acá pero allá también. Ábrete completamente a experimentar esto. Afloja, acepta… y deja el miedo de lado. Y dime… ¿de qué quieres hablar?

“Dudo si de la vida o de la muerte”, le respondo.

“Entonces hablemos del amor. Que está presente en ambos”.


“¿Qué viene a ser el amor?”, le pregunto, decidida.

“Viene a ser la matriz que une todo. Para que entiendas, como una gelatina incolora en la que flota y se conecta todo. Sin amor, no existiría nada”.

“¿Y qué relación tiene ese amor con eso que los humanos llamamos ‘amor’, que según el caso varía tanto del extremo de la generosidad al del egoísmo?”

“Ese amor es una consecuencia del otro. Si no existiera el amor que nos une a todos, no podría suceder el apego, el deseo de poseer, ni tampoco la bondad y el altruismo”.

“¿A ti te parece que los humanos le damos muchas vueltas al tema del amor?”

Se ríe y dice: “Ustedes le dan mucha vuelta a todo y a la vez se precipitan a actuar sin pensar dos veces en asuntos que son para andar con mucha cautela. ¿Cuántos de ustedes evalúan la motivación y las consecuencias de cada acción? Eso es muy importante y sin embargo ustedes lo pasan por alto la mayoría de las veces. ¿Cuándo evalúan las consecuencias de un pensamiento? Apenas esporádicamente. Esas son prácticas que te recomiendo”.

“¿Cómo puedo hacerlo con comodidad? Me lo imagino muy tedioso”.

“Te distraes y te olvidas, pero lo sabes bien: todo pensamiento tiene su correlato energético. Ustedes lo llaman ‘emocional’ pero sabes bien que pensamiento y emoción tienen en común su característica energética. Es solo cuestión de atender a esa energía, ya sea en el contorno de tu cuerpo o en el chakra del corazón, o en el plexo solar. Hay pensamientos que se sienten más en la garganta. Un filtro grandioso es el chakra del tercer ojo. Pruébalo ahora: pon dos pensamientos opuestos en el chakra del tercer ojo y fíjate qué ocurre”.

Busco un pensamiento para poner ahí. Lo pienso percibiendo el chakra del tercer ojo. Luego pienso el pensamiento opuesto percibiendo la misma zona y le digo:

“Abismal la diferencia”.

“Voilá. Esa es la clave. Experimenta, Patricia. Observa qué ocurre si filtras tus pensamientos, palabras y acciones con diferentes chakras. Encontrarás pronto que es muy sencillo percibir la motivación y consecuencias si te acostumbras a pensar, hablar y actuar en contacto con tus centros energéticos. Según el tipo de pensamiento, el chakra que te será más útil. Pero eso ya lo sabes”.

“¿Y esto se relaciona de alguna manera con el amor?”

“¡Pero claro! Todo lo que se sienta incómodo en tus centros energéticos será porque no está sintonizando con el amor”.

“¿Y qué rol puede cumplir el chakra ‘Puerta de las Estrellas’ en esta práctica?”

“Prúebalo. Lleva la atención ahí y piensa: ‘amo a mi hijo’ y observa. Y luego piensa: ‘no amo a mi hijo’ y observa qué ocurre”.

Seguí su consejo… lo hice.
Impresionante la diferencia que se siente.

“¿Este chakra podría ser el único chakra a ‘consultar’ para todos los pensamientos?”
, pregunté.

“Si te respondo eso, te quito la experiencia de investigarlo tú, que es muy valiosa. Investiga y ya descubrirás todo. No será difícil”.

“Estoy cansada. Es tarde. Por hoy te agradezco el diálogo… ahora prefiero despedirme”.

“Un gusto, como siempre. Ya sabes que estoy siempre dispuesta a estas charlas interesantes”
, dijo ella.

“Gracias”
, dije yo.

“Gracias también a ti”
, respondió y se despidió en un solo impulso.