Paz: la meditación

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¿Me permitirías invitarte a sentir paz?

Si aceptas, lleva tu atención a tu pecho. No a un punto sino a toda el área enmarcada por tu garganta, tus axilas y tus tetillas o pezones.

Ayudándote con la respiración, haz que el sentimiento de paz invada toda esa área de tu cuerpo.

No desistas al primer segundo. Genera el sentimiento. Está ahí… es solo encontrarlo.

¿Ves? Es fácil y bello.

Permanece así todo el tiempo que lo desees.

Gracias.

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