En lugar de huir de: buscar

A veces un pequeño cambio de perspectiva hace la diferencia.

Ante la situación “no puedo dejar de pensar” o “mi cabeza no para”, podemos colocarnos en la actitud de rechazo a los pensamientos y ofrecerles resistencia. Es una actitud torpe, pues está comprobado que la mente tiene una fuerza despiadada frente a nuestra voluntad y lleva esfuerzo y tiempo que nos haga caso en este sentido.

Una actitud mucho más efectiva es buscar el silencio. Lo buscarás con curiosidad, con la voluntad inquebrantable de encontrar ese espacio fértil, ese lugar donde poder ser en plenitud. Durante la búsqueda habrá ruido de fondo, y de todos los costados, pero el foco de la práctica estará en encontrar algo más allá de ese barullo y será mucho más fácil que, a pesar de la interferencia, se logre hacer contacto con aquello que se busca.

Una vez que ocurra el primer vislumbre, la chispa de nuestra curiosidad se transformará en un fuego ardiente de motivación fenomenal, que nos acompañará todo el trayecto. Porque aunque al principio se trate de un contacto de pocos segundos, el disfrute será auténtico y querremos repetirlo y aumentarlo en duración y profundidad.

Si esto te resultara útil, te pido un favor: que lo compartas con tus amigos para que ellos también puedan encontrar ese espacio de silencio y plenitud más fácil y rápidamente.

Abrazos,
Patricia

21 de octubre de 2020