SOLO YO PUEDO PONER CALMA EN MI ESPACIO INTERNO

Algunos pocos traen inteligencia emocional innata. Otros no la traemos y a algunos, además, nos toca un medioambiente sobresaltado.

Generalizando, todos sufrimos y buscamos cómo dejar de sufrir.

Cuando las dificultades emocionales se vuelven complicadas de sobrellevar o cuando notamos que nos limitan el acceso al bienestar, buscamos soluciones.

El pulso interno, la fuerza gravitacional hacia el bienestar más tarde o más temprano nos acerca a la Meditación.

La visión se va aclarando (a ritmo variable según quién). Entonces, vemos con mucha más nitidez el nivel de confusión que traemos y la tarea de encontrar el bienestar puede parecernos una empresa imposible.

Teniendo la sensatez de no abandonar el camino, el día menos pensado, inesperadamente, se corre la cortina y el sol entra a raudales por la ventana de nuestra comprensión.

Recordemos situaciones externas benevolentes, o hasta paradisíacas, como por ejemplo de vacaciones en una playa hermosa, o mirando directamente a los ojos de alguien muy amado. Démonos cuenta de que la situación en el espacio interno no necesariamente acompañaba las condiciones externas. Supimos estar rodeados de dicha y no sentirnos dichosos. ¿Cierto?

Si observamos la dirección de la búsqueda de bienestar emprendida –por decenas de años a veces–, vemos su cualidad de centrípeta. Buscamos algo que esté fuera que nos alivie, que nos aporte lo que nos falta para ser felices.

Sin embargo, mientras la mirada esté hacia afuera, ni todas las playas del Caribe juntas podrán lograr que sintamos calma interna, porque el hecho de mirar hacia afuera sin haberla encontrado antes es el zenit de la discordia, de la autodiscordia.

El descubrimiento a hacer es simple, desde un nivel de conciencia que no esté completamente sumergido. Es simple desde la perspectiva de quien pueda observarse con algo de objetividad. Lo que no es tan simple es verlo con el nivel de claridad que nos empuja a la acción; no es tan simple integrarlo como para poder ponerlo en funcionamiento.

La verdad es:

«Solo yo puedo poner calma en mi espacio interno».

«Solo ahora».

Una vez visto, queda aplicarlo, encontrar el gesto interno para generar esa calma. Es suficientemente fascinante como para aplicarse a lograrlo y a repetirlo hasta volverlo hábito.

Abrazo,
Patricia

Posdata: estamos hablando de lograr la libertad de las circunstancias a la hora de sentirse en calma, de sentirse feliz.

Hoy es 13 de marzo de 2025

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