LA RELACIÓN CON LA PREGUNTA

Para indagar se necesita una pregunta.

A veces en ese punto surgen frenos, barreras, dificultades.

Si es así, no conviene abandonar rápidamente.

Si notamos un obstáculo, dediquémonos a observar qué relación estamos entablando con la pregunta, o inclusive con el acto de preguntar.

Una vez vislumbrado lo que ocurre, observo lo que ocurre, sin querer modificarlo, sin querer que sea diferente. Lo observo, no salgo corriendo aunque ese sea el impulso… espero, acepto, sigo observando.

En modo receptivo.

La curiosidad es el elemento fundamental.

¿En qué grado te interesa saber?

¿Cuánta disposición tienes para lo que demande?

Otorgarle lugar a lo que se vaya presentando en el proceso es clave y la curiosidad es imprescindible.

Un primer paso que siempre ayuda es aceptar lo que es, tal cual es. A partir de ahí, se indaga mucho mejor.

Recuerda que antes de indagar debes calmar la mente, por ejemplo atendiendo a la respiración por unos cuantos minutos.

Con cariño,

Patricia

Hoy es 20 de junio de 2026

Esta entrada fue publicada en autoconocimiento, Meditación y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario